EL DESCANSO SOLUCIONA PROBLEMAS

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En algún momento de la vida, ha sucedido que nos sentimos cansados, agotados, incluso molestos por cierta situación problemática o dificultosa que ha osado atravesarse en el camino hacia nuestra tranquilidad y felicidad. Una de “esas” situaciones que, tal vez puedas recordar en este momento, simplemente no quieren resolverse. Por más que intentamos, pedimos consejos, buscamos recetas mágicas en internet, o dentro de tantos anuncios en nuestras redes sociales; nada parece ayudar. No es agradable sentirse así, ¿verdad?

¿Qué me sentirías si te dijera que tanto intentar resolver un problema, en muchas ocasiones, es lo que impide resolverlo? No estoy hablando de que deseamos mantener el problema o de que solo queremos perjudicarnos a nosotros mismos. No estoy a favor de la concepción “masoquista” de la persona. Culpar a alguien por “no saber” cómo resolver todo lo que se le presente, me parece una ideología ridícula. Te mostraré a lo que me refiero. Imagina que estás lavando los trastes llenos de comida, o que te estás dando un baño y el agua no está pasando por la coladera, o puedes imaginar algo más simple como un embudo y canicas de distintos tamaños. Yo usaré éste último para el ejemplo, pero tú puedes seguir la idea con tu imaginación y ejemplo que prefieras.

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Cada canica, con sus distintos colores y tamaños, representa un intento de solución que has hecho o que has recibido por otros medios, sea: familia, amigos, conocidos, internet y redes sociales. Si, el embudo eres tú, y yo también. Somos todos. Ante situaciones particulares, tendemos a ampliar o cerrar nuestro embudo. Es una forma de seleccionar qué tipo de cosas permitiremos pasar por él. Si tomamos cada canica y observamos su tamaño y el de la salida del embudo, podemos decidir si la canica pasa o no. Esto implicaría conocer algunos detalles del problema, más que solo su característica más obvia, y si la solución que tenemos en las manos es la apropiada para este.

Me parece que ya empiezas a entender cuál es el problema con el ejemplo que planteo. ¡Exacto! Si arrojamos muchas canicas al mismo tiempo, sin evaluar las características de cada una, ni del embudo, es muy posible que éste se estanque. Entre más canicas haya, más pesado se volverá el embudo y, con el tiempo, más cansado de cargar.

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Volvamos al título de este artículo “El descanso soluciona problemas”. Descansar implica recuperar fuerzas para fortalecer el embudo o para que no se sienta tan pesado como antes, es como cargar algo con una mano y luego de que esta se cansa, lo pasas a tu otra mano. Ahora, he aquí la parte más interesante. Descansar también significa dejar de tratar de resolver el problema. Así es. Escuchaste bien. En muchos casos, no en todos, la razón por la que se nos dificulta resolver alguna situación en específico, es por esforzarnos más de lo necesario en ello. Al dejar de tratar de solucionar la situación, es como dar vuelta al embudo y permitir que todas las canicas caigan.

Para cerrar este artículo, dejaré las canicas y el embudo en tus manos y te preguntaré: ¿Qué quieres hacer con esas energías extra que tienes? ¿Quieres volver a estancar el embudo? o ¿prefieres seleccionar canicas?

MTF, Lic. César Guerrero

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