HONESTIDAD VS. AGRESIÓN

Vaya que tenemos un tema jugoso entre dedos tecleadores. Es tan común que las personas se vean confundidas ante la diferencia entre un comentario con honestidad y uno agresivo. ¿Alguna ocasión ha sucedido en que una persona te ha mencionado algo y te hizo sentir incómodo, triste, molesto u ofendido? Entonces, es probable que te hayas topado con esa sutil diferencia a la que me refiero.

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Hace años, surgió un concepto, teoría o creencia dentro de la comunicación como técnicas de liderazgo y negociación, llamada asertividad. En palabras sencillas y breves, sin ánimo de sobre simplificar el concepto, se refiere a la manera “correcta” de decir las cosas, sin agredir ni “atropellar” a la otra persona. La situación es que, dentro de la comunicación hay dos personas o más como partícipes, cada persona es diferente y con una construcción de realidad distinta una de otra. Puedes decir las cosas de la forma más asertiva posible y no siempre se logrará mantener la tranquilidad de los demás.

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Los medios y muchos terapeutas de pareja y familiares, se dieron a la tarea de elaborar un mito muy particular: “La comunicación es lo más importante”, “Hay que decirlo T-O-D-O”. Si, la comunicación es muy importante, pero es necesario saber utilizarla o no servirá más que para incrementar los problemas. Decirlo “todo” es muy subjetivo y genera una expectativa totalista que provocará que en el mínimo incidente no hablado, por más pequeño y sin importancia que sea, se considerará una gran traición a la confianza. Por otro lado, las personas necesitan tener alguno que otro secreto, aunque sea pequeño o sin importancia.

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Usando esto como excusa, muchas personas decidieron ser “honestos” ante todo y decirlo “todo”. Aquí es donde entramos en tema. Estamos en una sociedad en exceso sensible. Decirle a alguien “hoy no tengo ganas de salir contigo” le lleva  a molestarse y ofenderse, aún cuando no hay ningún insulto, la frase no implica ausencia de afecto y no refiere una duración permanente. Sin embargo estás personas que menciono, se rinden ante la complejidad del trato con personas y deciden ser completamente abiertos en sus comentarios, que pueden convertirse en agresión con mucha facilidad.

Hace varios años, mientras deba clase en preparatoria, una alumna se acercó y me dijo: “Profe. usted me cae bien, pero no me gusta esta materia”. La forma de honestidad de esta joven me sacó una sonrisa. Fue una frase muy honesta, separó los elementos específicos persona/situación e hizo una aseveración. En otro caso similar, otra alumna me dijo: “No me gusta su camisa. Se ve muy mal así”. Nuevamente, es una frase muy honesta, pero subjetiva acorde a la perspectiva de una persona. La diferencia entre ambas es, ¿era necesario que yo escuchara la segunda? No. ¿Me ayudaba en algo saber eso? No. Si el segundo ejemplo hubiese sido: “No me gusta esa camisa”. Es algo muy distinto, ¿verdad? Objeto y persona están separados en esta frase.

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Son ejemplos simples. Veamos algo un poco más obvio. Estás con tu pareja y le dices: “Me gusta esa persona de ahí, tiene buen cuerpo”. Luego de sobarte la muy merecida cachetada, te invito a reflexionar lo que acaba de pasar. Independiente del género de tu pareja, decir abiertamente, y en su cara, que te gusta otra persona es una agresión. Decirle a alguien cercano a ti: “Estás mal. Es tu culpa por no saber cómo hacerlo”. Es un ejemplo muy abierto que tu puedes completar con tus recuerdos o imaginación. Sigue siendo una agresión ya que no estás considerando a la otra persona en lo que dices o si le sirve. Estás pensando en que te serviría a ti y que así te lo han dicho a ti.

Como mencioné al inicio, no siempre podremos evitar que la otra persona se sienta ofendida, pero si alguien se siente ofendido con una situación como la de la primera alumna, entonces le corresponde a quien escucha. Si dices algo porque es “verdad” sin importarte los demás y presumes que haces uso de la libertad de expresión, permite que aclare la diferencia entre libertad y libertinaje. La primera implica hacer lo que desees sin lastimar a otros, mientras que la segunda es sin importarte los demás. Son reglas sociales.

Espero hayas disfrutado esta breve lectura. Te invito a seguir el sitio para recibir noticias de nuevas publicaciones, dejar un “me gusta” o un comentario, así como compartirlo con alguien a quien creas pueda gustarle o serle de utilidad, los botones de compartir están abajo. Te espero de vuelta. Muchas gracias por tu interés.

MTF, Lic. César Guerrero.

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