Juventud en llamas.

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Si eres un ávido lector de este blog, sabrás que me gusta proponer pensamientos diferentes, así como posibles soluciones. Sin embargo, hay ocasiones en que mi “lado oscuro” simplemente quiere salir y hacer crítica acerca de ciertas situaciones. En este caso, sobre ciertas acciones que nuestros jóvenes están realizando en la actualidad. Este tipo de noticas –que mencionaré más delante—piden a gritos una intervención y especial atención. Comenzaré por mencionar este tipo de noticias y explicar en qué consisten dichas conductas. Dejaré salir “mi lado oscuro” haciendo comentarios y bromas que, para muchos, serán de “mal gusto”, pero necesario mencionar. Por supuesto que no me olvidaré de las reflexiones y propuestas de solución al respecto. Aun así me parece pertinente pedir la apertura de pensamiento ante mi “lado oscuro”.

Es común y hasta natural que cuando jóvenes, hacemos muchas cosas de las cuales después podemos arrepentirnos y/o decir que fueron “estupideces” (tonterías o bobadas dependiendo de la región). Aclaremos en este momento que “no es lo mismo ser estúpido a hacer estupideces”. Al ser jóvenes buscamos un lugar al cual pertenecer, un grupo social que nos acepte. Sin embargo, las situaciones que voy a mencionar, iphone-4-381203_640ponen en duda lo anterior. Es común que en las fiestas haya alcohol –y en algunas incluso drogas—a pesar de que los jóvenes sean menores de edad. No importa si se es joven o adulto, cuando hay alcohol y drogas de por medio, es fácil accesar a estas conductas “estúpidas”. El problema surge cuando hay cámaras para documentar dichas conductas y la accesibilidad para subir fotos y vídeos al internet. Las cosas ya no se quedaron en la fiesta, se vuelven públicas. Claro está que las personas que se encargan de “documentar” y publicar esto, no pueden ser considerados “amigos”. Rayos, hay casos en los que ni tus enemigos harían algo así. Esto se conoce como ciberbullying y no sólo destroza vidas, también lleva a muchos al suicidio. No quiero promover paranoias pero con tantas cámaras alrededor, yo cuidaría mucho lo que hago en una fiesta. Ahora que lo pienso, este ciberbullying se parece mucho al trabajo de los paparazzis, buscando y documentando cosas de los artistas. Solo que en este caso, estamos hablando de un círculo social mucho más pequeño. Sabemos de la libertad de expresión, pero la diferencia entre libertad y libertinaje es que la primera habla de hacer lo que desees sin lastimar o perjudicar a otros, mientras que en el otro se hace sin importar a quién se perjudique o dañe.

Vayamos ahora con los casos que realmente hacen sacar a flote mi lado oscuro. Jóvenes jugando al torero con “el metro” (transporte público, trenes de altatrain-787542_640 velocidad). ¿¡Es enserio!? Literalmente hay jóvenes con tanto deseo de convertirse en un splat de sangre en el vidrio del conductor del metro. La idea consiste en que, un instante antes de que el metro llegue a la estación, el joven comienza una carrera para saltar de un lado de la estación al otro. Se necesita de mucho cálculo de tiempo, fuerza y velocidad para realizar dicho salto sin convertirse en una mancha humana. En este momento no estoy muy seguro de usar la palabra “humano” para estos seres provenientes de la Dimensión Desconocida. Quiero decir, ¿es una prueba de valentía que demostrará el “salto” hacia la hombría o adultez? Hay culturas en que esto se demuestra yendo de cacería o dando una fuerte nalgada (tortazo) a un toro adulto. ¡Pero se hace después de cierto entrenamiento, preparación y en muchos casos, con la supervisión de algún adulto experimentado! No de sobrevivientes del metro.

bonfire-801251_640Otra situación que podría ser considerada como un intento de suicidio, el “reto del fuego” o “fire challenge”. Este es muy simple y consiste en tomar algún líquido flamable, rociarlo sobre uno mismo y prenderse fuego, mientras alguien más graba el suceso. Se supone que se haga en la regadera o en el patio con una manguera lista, como medio para apagar el fuego. Los reportes de quemaduras de segundo y tercer grado se han incrementado de manera alarmante. Antes, morir por fuego o encontrarse en un incendio era considerada una de las peores maneras de morir. Antes, los bomberos tenían que acudir a apagar un incendio en una casa, edificio, plantío o bosque. Ahora, es “divertido” prenderse en fuego y los bomberos tienen que acudir a apagar a una juventud en llamas. Hasta los animales, al ver fuego, se mantienen a distancia y huyen.

Volviendo a la parte de las fiestas juveniles. Al parecer hay una tendencia que se ha esparcido en varias partes del mundo. El dichoso juego llamado “ruleta” que consiste en unluck-839037_640 grupo de chicos formando un círculo en cuyo centro se encuentra una chica. El juego consiste en que la chica irá rotando, como la aguja de una ruleta, para ir siendo penetrada por cada uno de los chicos que conforman el círculo. El chico que eyacule primero pierde. Dudo mucho que la eyaculación se haga fuera de la chica ya que está noticia llamó la atención de los medios debido a fuerte alza de embarazos en chicas entre 14 y 16 años de edad. Al entrevistar a las chicas, fue cómo se dio a conocer dicho juego. Y yo que pensé que las reuniones de orgías eran atrevidas. Obviamente con este tipo de juegos es difícil saber quién sería el padre de la criatura.

Estos son sólo pocos ejemplos de la enorme creatividad que tiene el ser humano para crear cosas “novedosas”, ya sea para construir o, lamentablemente, para destruir. Pudiera seguir hablando de cómo estos ejemplos no son más que “estupideces” pero este último pensamiento de dualidad (construcción/destrucción) nos puede ayudar a buscar una solución a este tipo de actos. Redirigir semejante creatividad en algo que sea de provecho para el crecimiento y desarrollo saludable de, no sólo los jóvenes, sino de todos, niños, jóvenes y adultos. ¿Qué es lo que hacemos con nuestras capacidades y habilidades?, ¿las usamos para construir un mejor futuro o para destruir un posible futuro?

Cada problema o situación problemática es una expresión de alguna necesidad. Castigar, prohibir o reprimir, no siempre podría ser la solución. La comprensión y redirección de estas situaciones podría llevarnos a una forma diferente, no sólo de ver las cosas, sino también de solucionar dichas situaciones. Podemos seguir excusándonos diciendo que es responsabilidad de los padres, pero esto solo es cierto en parte. Otra parte son todos los demás adultos y personas que se relacionan con los jóvenes. Cada uno de nosotros somos responsables, hasta cierto punto, del ejemplo que damos a los demás. ¿Qué tipo de ejemplo de vida das tú?

Espero que este artículo te haya sido revelador. Te agradezco el tiempo que dedicaste a leer este artículo. Te invito a compartir el conocimiento, a dejar algún comentario, a dejar un “like” o “me gusta”. Espero que regreses pronto.

Mtro. César Guerrero. Psicoterapeuta.

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