Entre tú y yo.

children-817365_640Sonará algo raro este título para un artículo, pero no tengo muchas ganas de ponerme a escribir sobre alguna temática en particular, sino que me acompañes con algunas reflexiones, tanto personales como profesionales.

Ya han pasado varios años desde que entre a estudiar psicología y me envolví en este mundo tan interesante de los procesos de la mente. Me he observado a mí mismo durante tanto tiempo, los cambios que he tomado en mi vida –claro que el haber estado en terapia ayudó en gran medida–. Al mismo tiempo, he observado a la gente a mí alrededor, no solo a mis seres queridos, sino al resto de la gente en particular. Tal vez te pueda sonar algo “cursi” pero, como seres humanos, somos asombrosos e impresionantes. Todos tenemos problemas en algún punto de nuestra vida. Nuestra capacidad para soportar su carga,girl-253574_640 continuar intentando y buscando formas de resolverla e, incluso, no perder la esperanza de querer sentirnos “bien”. La inmensa cantidad de recursos que tenemos para adaptarnos a situaciones difíciles y para solucionar nuestros problemas. No trato de minimizar los problemas que podamos tener ni de decir que aquellos que se rinden no poseen dichas capacidades. Hay ocasiones en las que podemos estar tan cansados que se nos hace difícil ver la salida o que por el mismo cansancio nos cuesta trabajo levantarnos. Aun así, cuando somos capaces de ver la luz al final del túnel, es como si ese cansancio desapareciera por completo, nos vemos motivados e impulsados por nuevas y extrañas energías que nos llevan hacia esa añorada salida. Lo he visto con mis seres queridos al igual que con mis pacientes, como luego de ese cansancio, de sentirse en una tormenta, al ver la luz las personas pareciera que se iluminan. Irradian energía. Es cierto que también podemos ver mucho mal en el mundo, pero acaso eso debería impedirnos disfrutar lo bueno, divertirnos y pasar un rato agradable con aquellos que nos rodean.

En otras cosas, ver la capacidad que tenemos para cambiar aquello que no nos gusta o que no nos es útil. Es cierto que muchas veces tenemos miedo de cambiar algo, nos asusta el no saber lo que pasará. Pero una vez que man-692941_640comenzamos a probar y cambiar aquello que no nos gustaba, por cosas que sí disfrutamos o que nos son más útiles, cuando logramos conseguir aquello que tanto deseábamos, nos volvemos adictos, buscamos más cosas. No somos perfectos, pero ciertamente somos perfectibles y eso hace muy entretenida nuestra vida. En ocasiones puede no tanto ser el miedo al cambio, sino el no saber qué o cómo cambiarlo lo que puede llevar a muchos a sentirse como si cayeran en un pozo. Y aun cuando podamos llegar al fondo de dicho pozo, podemos seguir vivos y a menos que llevemos una pala al fondo del pozo para continuar descendiendo, no nos queda otro camino que subir hacia la luz.

Me despediré por el momento. Gracias a ti por acompañarme con esta pequeña reflexión. Espero haya sido de tu agrado. Por favor, si has visto o vivido cosas buenas y similares a lo que escribí, compártelas en un comentario, nunca podemos saber a quién le puedan servir. Te invito a regresar después para algún otro artículo.

Mtro. César Guerrero. Psicoterapeuta.

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