El sexo “correcto”–Parte 1

woman-218764_640Bienvenido a otro artículo relacionado con el sexo y las tendencias de la gente. Aún cuando tiendo a esforzarme en mis artículos para enfatizar que todos somos diferentes y, por ende, tenemos diferentes gustos y formas de hacer las cosas, estoy de acuerdo en que hay ciertas tendencias y patrones que las personas tienden a seguir, así como mitos sociales y morales al respecto. No seré tan pretencioso como para implicar que lo que escribo aquí es “la verdad”, ya que no existe tal cosa como la verdad absoluta. Cada uno de nosotros tenemos formas distintas de interpretar la realidad, al mismo tiempo que algunas ideas o ideologías se adaptan mejor a nuestra personalidad o nos resultan más posibles o más útiles. Te recomiendo, de todas las ideas que escribo, escojas cuáles se adaptan mejor a ti o te pueden servir mejor. Por otro lado, la cantidad de posibilidades son infinitas y sólo hay un número limitado de posibilidades que puedo plantear aquí. Aclarado esto, comencemos.

Vayamos primero al inicio del sexo en la vida de una persona. Muchos preguntan: “¿A qué edad es mejor comenzar con la vida sexual?, ¿por qué tengo que esperar a casarme?, ¿qué posición es mejor en la primera vez?, ¿por qué a muchas chicas les duele en su primera vez?, ¿qué debo pensar si soy eyaculador precoz?, entre otras. Traté de resumir la enorme cantidad de preguntas que con mayor frecuencia me hacen. Recuerda que para continuar leyendo hago solicitud a tu mente abierta, como de costumbre cuando toco estos temas. Ahora, vayamos poco a poco avanzando con las respuestas.

Honestamente, dudo que exista tal cosa como “una edad adecuada para el sexo”. Si hablamos de cuestiones físicas, la mujer está lista desde su primer período menstrual y los chicos desde que experimentan su primer erección. En caso mental o maduracional es muy diferente para cada persona. Hay algunoscouple-692708_640 que se sienten “listos” o “preparados” emocionalmente a edades mucho más tempranas que otros. Gran parte de la razón por la que se le prohíbe y previene tanto a los jóvenes el comenzar su vida sexual en su adolescencia tiene más que ver –tenemos que admitirlo, todos fuimos jóvenes—a aquella tendencia de una juventud impetuosa, impulsiva y tan ávida por “ser adultos”. No es necesario crecer más rápido o más lento que los demás, cada quién a su paso, sin prisas que luego podrían terminar perjudicando el proceso de crecimiento y maduración. Algo similar ocurre con los temas del tabaquismo y alcoholismo en los jóvenes. En otras palabras, si no te sientes “preparado”, lo más probable es que no sea momento de incurrir en una vida sexual activa.

La cuestión de esperar hasta el matrimonio, tiene algo de relación con lo anterior, sin embargo, esta es una creencia ya algo antigua. Hace mucho algunas religiones condenaban el sexo premarital, hasta cierto punto. En la actualidad esto parece haber cambiado, después de todo ¿cuántos matrimonios haz presenciado en que la novia ya se encuentra embarazada? Aún así, hay cierta fundamentación psicológica para este tipo de regla. El hecho de estar en una relación estable en la que se ha hablado sobre una vida conjunta, implica que tienes apego y afecto suficiente como para cuidar a tu pareja, que te preocupan sus sentimientos y emociones. Esto hace del sexo algo más que un “instinto salvaje” y se transforma en un fortalecedor de la relación. Esto también ayuda a prevenir los engaños que no son cosa actual, sino que existen desde la antigüedad. Hombres que ofrecen “promesas de amor” con el solo fin de obtener favores sexuales de una chica, para luego desecharla. Mujeres que dan sexo a sus parejas como una forma de “retenerlos” y frustradas cuando no lo consiguen. Ninguna de las anteriores puede llevar a la felicidad de alguna de las partes. No pretendo que se entienda esto como un “en contra” del sexo premarital. Me parece mejor que cada persona esté consciente de con quién tiene relaciones y en qué momento, al mismo tiempo que asuma responsabilidad de sus actos, ya que para el sexo se necesitan dos.

Una pregunta algo común es respecto a la “mejor posición” para la primera vez. La respuesta más común es la posición de misionero (la mujer recostada boca arriba y el hombre encima). Esto es porque dicha posición permite un contacto visual de tu pareja, una mirada a los ojos que permite una “conexión espiritual” girls-555667_640más profunda al mismo tiempo que permite observar si tu pareja lo está disfrutando. Ahora permíteme una visión diferente. Luego de tomar las precauciones necesarias, entiéndase el uso de preservativos –la foto de los padres al lado de la cama es más perturbante que de ayuda—. Al comenzar con el acto, en el “calor de la situación” diría que cualquier posición que se sienta natural y que ambos estén de acuerdo, puede funcionar. Después de todo, el sexo es una conexión de intimidad entre dos personas y son esas dos personas quienes decidirán. Pero lo que sí recomiendo arduamente es no intentar nada de lo que pudiesen haber visto en pornografía ni seguir los consejos de sus amigos. La pareja debe decidir lo que más podrán disfrutar ellos, no los actores porno ni sus amigos.

Ahora, respecto al dolor en las mujeres durante su primera vez. Hay varios factores que resultan de dolor en la mujer y lo ideal sería prevenir la mayor cantidad posible. Es un mito que a “todas” las mujeres les duele durante su primera vez, además hay algunas a las que les duele más que a otras. Veamos los factores de dolor: 1) el rompimiento del himen, una pequeña “tela” de tejido que, en la introducción de algún objeto o en una caída accidental, puede romperse e incluso ocasionar un leve sangrado el cual es natural. Una opción para reducir un poco el dolor sería la introducción lenta del pene, dedo u objeto. 2) Una vagina estrecha implica que se tiene poca elasticidad en elsexy-428843_640 interior de la vagina y cualquier objeto que exceda dicha elasticidad provocará dolor, pero esta es una condición en pocas mujeres. Las técnicas de relajación podrían ayudar a algunas mujeres, pero lamentablemente, no a todas. 3) La falta de lubricación natural de la mujer producirá mayor fricción entre menos lubricación haya. Algunos tratarán de forzar la penetración o introducción de algún objeto produciendo dolor. Cada persona es diferente y hay mujeres que lubricarán más que otras, así como hay mujeres que casi no lubrican. Una solución para esto es el uso de lubricantes sintéticos. La excitación de la mujer es el principal productor de dicha lubricación y se necesita que la pareja fomente dicha excitación. Algunas mujeres pueden tardar más que otras en excitarse lo suficiente como para producir una lubricación suficiente. 4) Una vagina “virgen” o que ha pasado algo de tiempo sin actividad, tiene poca elasticidad, no está “acostumbrada” ni al tamaño del pene u objeto, o la falta de actividad la “desacostumbró”. Esta situación también es factor de dolor, pero basta que al iniciar o reiniciar relaciones o introducir algún objeto, se haga lentamente y con ritmos suaves. Esto puede reducir algo de dolor y ayudar a “acostumbrar” las paredes de la vagina. 5) Por último, la cuestión psicológica. El miedo, estrés, sensación de peligro, desconfianza o inseguridad respecto al sexo o hacia la pareja, no sólo es un factor de dolor, también puede repotenciar cualquiera de las anteriores. ¿Recuerdas lo que dije de una pareja estable, con afecto y preocupación por los sentimientos y emociones hacia tu pareja? Una mujer a la que se le transmite confianza y sensación de seguridad, reducirá la cantidad de dolor posible. Vuelvo a hacer énfasis en que estos consejos, pueden funcionar o no. Hay casos en los que el dolor no puede ser evadido ni reducido. Una “buena pareja” entenderá esto y cuidará a la mujer para no producirle más dolor del necesario.

La última respuesta para este artículo es respecto a la eyaculación precoz en los hombres. Primero sería bueno considerar que esto tiene un índice de siluets-725508_640incidencia tan alto, que podría considerarse natural. Para empezar, no sirve de nada culparse a uno mismo por tener este padecimiento ni porque menospreciarse ya que es algo natural de tu cuerpo, aunque eso no signifique que no se pueda remediar. Si lo que quieres es solucionar esto o “durar más”, he aquí algunos consejos que tal vez te funcionen: 1) Tal vez el consejo más importante es el de tener una pareja estable con la que puedas tener relaciones de manera frecuente. La paciencia y capacidad de comprensión de tu pareja es primordial ya que un ambiente castigador, de burlas y estrés o frustración no ayudará. Puedes reducir un poco el estrés diciendo a tu pareja: “Es que me excitas tanto que no puedo contenerme, ¿lo intentamos otra vez?”. Puedes decir esto a manera de broma, riéndote; serio y con voz pasional o mostrándote algo apenado. Cualquiera de las anteriores puede ayudar a reducir el estrés, prevenir algo de frustración o la sensación de culpa. La frecuencia de encuentros sexuales hará que tu cuerpo y mente se vayan acostumbrando poco a poco y podrás durar un poco más y, en algunos casos, esto podría solucionar la situación por completo. Hago énfasis en la pareja estable porque no he visto casos en los que la promiscuidad y elentrepreneur-593358_640 tener relaciones con diferentes personas ayude. 2) En algunos casos el ejercicio ayuda, en otros casos no. 3) Algunas personas afirman que masturbarse antes de un encuentro sexual les ha ayudado, pero hay muchos casos en los que no. Estas últimas dos lo que se intenta es reducir la sensibilidad y así prevenir sensaciones fuertes como para producir dicha eyaculación precoz. 4) Trabajar en terapia aspectos como la autoestima, la autoimagen, el manejo del estrés y de la frustración ha ayudado a mucha gente. 5) Existen algunos ejercicios de masturbación y meditación que ayudan al hombre a tener un mejor control sobre su cuerpo. 6) Por último y durante el sexo, el detenerse por completo unos momentos al menor indicio de estar próxima la eyaculación le ha ayudado a muchas personas, pero esto implica que el hombre sepa reconocer sus sensaciones para conocer el momento adecuado para frenarse. Esta última tiende a ser más eficaz que el “pensar en algo feo”, que no la pongo cómo opción porque no conozco a nadie que desee pensar en algo feo mientras tiene sexo y se vuelve la opción más complicada.

Bien. Me parece que por el momento el tema ya se extendió más de lo esperado. Cuando la segunda parte esté lista y publicada, podrás ver el enlace directo desde aquí. Por mientras, solo queda esperar. Te agradezco la atención que has prestado a este artículo y espero te haya sido tanto entretenido como informativo. Te invito a compartirlo con tus amigos y seres queridos, así como dejar un comentario, dar like o permanecer como lector anónimo. Sea cual sea tu decisión, espero regreses a leer alguno de los próximos artículos o aquellos que ya están disponibles.

Mtro. César Guerrero. Psicoterapeuta.

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