Entrevista: Hipersexualidad vs Ninfomanía

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En algunas ocasiones, alumnos o ex alumnos, me piden ayuda con alguna entrevista para trabajo de licenciatura. Por lo común, tienden a ser entrevistas sobre mi labor como profesional, preguntas sencillas y casi rutinarias. Hace poco, nuevamente se comunicó un antiguo alumno para pedirme ayuda similar, pero llamó mucho mi atención el tema que rodeaba la entrevista y me resultó tan interesante que decidí publicarlo para ti, mi estimado lector. Debo aclarar que algunos de estos términos no son fijos ya que no se ha llegado a un consenso sobre sus “etiquetas”, por lo que mucho de lo que respondí en la entrevista se basa en cuestiones de mi propia lógica y experiencia profesional. También me parece oportuno decir que cuando hablo con conocidos tiendo a ser un poco más burdo con mis explicaciones y ejemplos, por lo que pido tu discreción y mente abierta. He aquí un extracto de dicha entrevista:

Alumno – Háblenos un poco acerca de la hipersexualidad y ninfomanía (según a sus conocimientos). ¿Ninfomanía y adicción al sexo son palabras sinónimas?

Yo – Si comenzamos por desglosar ambas palabras seremos capaces de entender la diferencia entre ambas. Hiper (más de lo usual) y sexualidad (no creo necesitar definirlo) nos habla de un incremento o aumento del estímulo sexual o de la necesidad de algún tipo de actividad sexual, que puede ir desde seducción, masturbación, caricias, ver pornografía, hasta el mismo acto sexual. Por otro lado, la ninfomanía, en términos simples de entender proviene de una criatura proveniente de algunas mitologías –las Ninfas—, principalmente la Griega. Son criaturas que seducían a los hombres para luego comerlos. Algo similar a los súcubos, demonios con figuras femeninas y atractivas que seducían a los hombres para quitarles su energía vital mediante el sexo o alguna actividad sexual. Luego tenemos el término psicológico, manía, que significa una necesidad de repetir una acción con una alta frecuencia. Por ende, ninfomanía se refiere a una persona cuya necesidad por el sexo es tan grande que termina desgastando a su pareja, en caso de ser sólo una.

La diferencia principal está en el grado de necesidad y de afectación que tiene para la persona que sufre de alguna de estas condiciones, y también de su pareja. Mientras que la hipersexualidad puede ser momentánea o temporal –de ahí el término de incremento del impulso sexual—. En el caso de la ninfomanía, lo podemos considerar una adicción al sexo o incluso dentro de un trastorno obsesivo-compulsivo por recurrir al sexo. En lo personal y en mi experiencia profesional, no estoy de acuerdo en percibir a la hipersexualidad como una adicción, ya que como mencioné, es temporal o puede suceder por temporadas, mientras que la ninfomanía tiende a tener una presencia casi constante.

Alumno – ¿Cuál es la causa más frecuente o principal de la hipersexualidad?

Yo – Hablando únicamente de la hipersexualidad, existen varios factores, pero los dos más comunes con los que me he topado son: 1) por falta de sexo y 2) promiscuidad. Cuando una persona sexualmente activa (ya habiendo experimentado el sexo) y que lo ha disfrutado, al dejar de tener sexo por un tiempo prolongado –diferente según la persona—comienza paulatinamente a tener más y más deseo sexual. Sus sentidos y mente comienzan a enfocarse en cosas relacionadas al sexo. Una vez que tiene sexo de nuevo, el impulso tiende a disminuir. Cuestiones como el estrés también pueden llevar a un incremento del deseo sexual como una forma de “liberar estrés”. Por otro lado, la promiscuidad tiende a ser por cuestión social, más que personal o individual. Me refiero a que somos bombardeados por sexo en todo medio de comunicación. Incluso la presión social que actualmente tiende a ridiculizar a aquellas personas que por decisión propia, deciden no tener sexo hasta encontrar a la persona “indicada” –sin meterme a cuestiones de matrimonio—. Amigos y amigas diciendo, señalando y presionando al “amigo” que no ha tenido relaciones. Lamentable pero este tipo de presión, en muchas ocasiones comienza desde la secundaría, en plena pubertad. Otros casos por lo que se dé, es por aprendizaje. Una persona creció viendo a personas hablando de sexo y mostrando cierto tipo de “afectos físicos” y creció creyendo que eso era lo “normal”. Cuando llega a edad suficiente, comienza a tratar de repetir dichas conductas.

Alumno – ¿Es un Trastorno (ninfomanía e hipersexualidad)?

Yo – La ninfomanía sí, la hipersexualidad depende del grado y frecuencia con la que se den dichos impulsos sexuales. Si una persona cualquiera, va caminando por la calle y “le da un impulso sexual” que no puede controlar y termina “manoseando” o violando a alguien en la calle o secuestrando a alguien, sí se consideraría un trastorno. A alguien que tenga una pareja, y de repente se sienta “cachondo” y le pida sexo a su pareja, no se consideraría un trastorno, sería una persona con una libido saludable. El tener un impulso no es lo mismo que no poder controlarlo. Si no puede controlarlo, sería un trastorno como en el caso de la ninfomanía. Al ser una adicción, la necesidad es tan grande que la persona sufre al no tener sexo y el sufrimiento llega a ser tal, que a la persona no le interesa si le es infiel a su pareja, su mente y cuerpo están enfocadas únicamente en satisfacer ese deseo sin importar con quien.

Alumno – ¿Qué consecuencias traen a la larga la hipersexualidad y ninfomanía?

Yo – No mucho más de lo ya mencionado. La persona con hipersexualidad, puede sufrir si no es capaz de controlar sus impulsos y escoger el momento y la persona con la cual satisfacer su impulso. No debería tener problemas manteniendo a una pareja estable, mientras ésta también tenga una buena libido. En el caso de una persona que se considere ninfómana, llega a tener pareja e incluso casarse. Sobre todo porque muchos hombres buscan a mujeres muy sexuales y al toparse con una ninfómana creen haber encontrado a la mujer de sus sueños. Pero el sueño les dura poco cuando sus energías se ven gravemente disminuidas por la frecuente actividad sexual y después llega la desconfianza de no poder dejar sola a su pareja por el conocimiento que tienen de su apetito sexual y el miedo de saber que pueden buscar a otro para que “les llene el hueco” (anuncio de Snickers). Como la ninfomanía es una adicción, solo hay que ver los síntomas de una persona en rehabilitación para entender un poco lo que pasa con una ninfómana a lo tener “su droga”.

Alumno – ¿En qué estado de ánimo suele acudir el paciente?

Yo – Decaídos. Tienden a llegar con mucha vergüenza y culpa. Muestran mucha ansiedad y desesperación por no saber qué hacer. Algunos han llegado a intentar suicidarse por el gran sentimiento de culpa que cargan.

Alumno – ¿Cuál es el caso más extremo de ninfomanía que ha tratado (o si ha escuchado alguno platique acerca)?

Yo – He visto casos en los que se acumularon enfermedades de transmisión sexual, incluyendo VIH, embarazos “tutti-fruti” (varios hijos de distintos hombres). Un caso en que su culpa y desesperación era tan grande que había tenido un par de intentos de suicidio. Un caso en que la persona estuvo a punto de abusar sexualmente de alguien. He escuchado de otros pero preferí mencionar algunos de los que me ha tocado atender.

Alumno – Tipo de atención que pueden recibir, ¿cuál sería su forma de terapia para estas personas? (para las dos hipersexualidad y ninfomanía)

Yo – Es interesante que este tipo de problemáticas siguen un ciclo sintomático en los que entre más reprendidos son por la sociedad, más incurren o recaen. Con un par de casos, mi directiva fue hablar con su pareja y decirle: “Tengo un deseo sexual más alto de lo común. Por favor, cógeme hasta que me canse”. Puede sonar muy extraño y ridículo, pero al quitar todo camino a la culpa, se deja de tener el beneficio del exceso de excitación. Es como quitarle al síntoma, aquello que lo alimenta. En otros casos, trabajar con el sentimiento de culpa y la autoestima ha ayudado grandemente en su mejoría. De este tipo de casos, no me ha tocado tener que mandar a la persona con psiquiatra, aunque de ser necesario, habría que mandarlo pero depende mucho de la pericia y experiencia, así como de la comprensión de la otra persona, para poder trabajarlo. Por otro lado, es necesario tener una confianza personal y un sentimiento de ética muy elevado para no dejarse seducir por este tipo de pacientes. Diré por último, que ambos, la hipersexualidad y la ninfomanía se refieren a una libido muy elevada, lo que las diferencía es el grado de su necesidad por lo que el tratamiento sería similar pero en diferente grado. Tampoco recomendaría utilizar los mismos métodos para todos los casos, ya que cada caso es diferente y le funcionan cosas diferentes.

Fin de la entrevista.

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Espero haya sido de tu agrado, te haya resultado entretenido a la vez que informativo. En caso de que este tipo de situaciones vuelvan a ocurrir, haré un esfuerzo extra por publicarlas. Te invito a que si no entiendes algún concepto o referencia, deja un comentario con el término o referencia que no hayas comprendido, así como tu país o región de procedencia y veré como explicarlo en tus términos. Espero regreses pronto para leer alguno de los nuevos o viejos artículos que tengo disponibles para ti, mi estimado lector.

Mtro. César Guerrero. Psicoterapeuta.

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3 comments

  1. Una pregunta que instrumento se puede utilizar para saber ¿Qué genero al paciente con hipersexualidad o ninfomanía a ese trastorno? es un trabajo de la escuela estudió psicología y lo estoy enfocando más a factores psicosociales

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