Ciclo vital de la pareja: conflictos y soluciones

En este tiempo que he estado reabriendo y reeditando este humilde blog y sus variados artículos, me di cuenta que he hablado mucho sobre relaciones interpersonales, pero no había escrito nada al respecto para tratar de profundizar un poco más en ello. En este momento, me veo en la necesidad de hablar sobre las relaciones de pareja y algunas de las problemáticas 015244_600 más comunes que veo, pero como en todo escrito de un servidor, no me limitaré solo a señalar los problemas sino tratar de iluminar tu camino, mi estimado lector, aunque sea un poco. Antes de comenzar me gustaría aclarar algunos puntos y pedirte de la manera más atenta que abras tu mente a las posibilidades y a la gran variedad que el mundo ofrece, ya que no estaré hablando solo de parejas heterosexuales, sino también de parejas homosexuales. Hablaré sin distinción ya que tanto en mi ejercicio profesional cómo en mi círculo de amistades he observado que la gran mayoría de las problemáticas a las que se enfrentan las parejas homosexuales, son las mismas que las de parejas heterosexuales. Cuidado que solo me estoy refiriendo a cuestiones de la relación de pareja en sí y no tanto a la dificultad que se enfrentan para adoptar o tener hijos, ni a una imagen social, temas de los cuales trataré de tocar en algún otro escrito un poco más dedicado a la homosexualidad.

Comencemos primero por explicar que todo en la vida tiene un ciclo vital, una serie de etapas, cada una con un inicio y un final que da pie al inicio de la siguiente etapa. Diversas teorías han surgido al respecto, pero para no extender mucho este artículo, me dedicaré a aquellas que me han funcionado como profesional y que a mis clientes y conocidos les han sido de utilidad. Pudiéramos decir que la primera etapa sería el galanteo, el noviazgo o conocimiento de la pareja. En esta etapa tendemos a mostrar una parte de nosotros, la más llamativa, como si fuésemos pavo reales presumiendo nuestras plumas más vistosas y hermosas. Lo hacemos con el fin de atraer a una posible pareja y las mantenemos en el transcurso de ésta etapa. No se trata de mentiras o engaños, simplemente nos estamos “promocionando” a nosotros mismos, mostrando nuestras mejores cualidades. Debido a esto, entramos en el tan conocido enamoramiento, que se compone de un incremento de interés, emoción y sentimientos de afecto hacia la otra persona. Pero éste enamoramiento no dura para siempre. ¿Cuánto dura?, estarás preguntándote. Su duración es diferente en cada persona y cada relación, es imposible e inútil tratar de estandarizar un tiempo particular. He conocido parejas que pareciesen no haber pasado por ésta fase y otras que lo han estado por años. Sin embargo, lo que si podemosclaudia-messing-el-dificil-arte-de-formar-pareja-estable-diario-la-nacion-seccion-psicologia-y-salud saber son los posibles resultados o caminos que tomará una relación cuando el enamoramiento termine. Por un lado tenemos la terminación de la relación, la cual se puede dar súbitamente o paulatinamente. Cuando termina súbitamente, la descripción de sensaciones y pensamientos tienden a ser muy parecidas: “Ya no siento lo mismo que antes…”, “ya no tengo esa sensación de nerviosismo o mariposas en el estómago…”, “creo que ya no le amo…”, etcétera. Cuando se resisten a este tipo de pensamientos, entramos en la terminación paulatina. Mantienen la relación por costumbre, por miedo a estar solos y tener que volver a empezar otra relación. En otras palabras se vuelve una rutina y la relación terminará cuando alguno de los dos, se harte o llegue a su límite. El otro camino es el del amor, el fortalecimiento de la relación y el paso a una relación estable. Ahora bien, lo que sucede es que como seres vivos y sistemas abiertos, estamos propensos al cambio. Las cosas están en constante cambio y evolución, nada se mantiene estático. Tal vez no se trata de que dejemos de sentir amor sino que lo sentimos de manera diferente. Es normal que cuando alguien adquiere nuevas experiencias y conocimientos, su sentir también cambiará. Es normal que luego de conocer lo suficiente a una persona nos podamos sentir en una rutina y que tengamos la sensación de que nada cambia, pero el mantener esto sólo nos llevará a esa falta de emoción y excitación que trae consigo el hacer algo diferente. Como seres vivos tenemos la capacidad de adaptarnos a dichos cambios, solo necesitamos buscar la manera más apropiada en la cual adaptarnos, tranquilamente y protegidamente. Esta etapa se enfoca en conocer a la otra persona, y cuando el enamoramiento se termina, es momento de conocer al resto de la persona, no sólo sus cualidades, también sus defectos. Es aquí donde iniciamos con la siguiente etapa.

Para esta siguiente etapa me gustaría que te mantuvieras a la expectativa y termines de leer la descripción antes de asustarte con el nombre, luego podrás asustarte si aún lo crees necesario. Se llama la etapa del conflicto. Se le llama así por lo que implica el conocer los defectos de la otra persona. Ese proceso de resistencia al cambio y la necesidad de adaptación que mencioné anteriormente. Aquí la pareja tiene que entrar en una especie de negociación entre cualidades y defectos de cada uno. El saber lo que se puede aceptar de la otra persona y lo pareja que no. Negociar significa que yo te pido que hagas algo pero a cambio yo también cederé en algo. Esta etapa también implica la aceptación de la otra persona. Aceptar las cosas que no se pueden cambiar. Quitemos de nuestro vocabulario la frase de: “Si me ama, cambiará…”. Esa frase es de negación hacia la otra persona y me atrevería a decir que si la usas, eres tú quién no ama a la otra persona porque estarías tratando de cambiarla a tu parecer, bajo tus expectativas y si la otra persona lo hiciese –cosa que sería muy raro que ocurra– dejaría de ser la persona de la que te enamoraste. Por ésta razón es por la que hago énfasis en la negociación y en la aceptación. En esta etapa, la pareja comienza también a hacer planes a futuro, vivir juntos, unión libre, matrimonio, hijos, dónde vivir, como administrar las necesidades del hogar y los gastos. Todo esto se hace en base a una negociación, porque recordemos que no son sólo dos personas las que se están uniendo, sino dos familias, en el sentido de sus costumbres, límites y reglas. Entonces cada parte de la pareja viene con una forma distinta de hacer las cosas y en lugar de estarse “atropellando” mutuamente, la mejor opción es hablar y negociar cómo se harán las cosas y mantener la flexibilidad para reconocer cuando algo no está funcionando y se necesita volver a negociar en busca de lo que mejor funcione para la pareja. El buen proceso nos llevará a la última etapa. La estabilidad, la armonía, la vida en pareja.

No quiero que este artículo se extienda más y me parece que se han tocado temas importantes. Es probable que no haya especificado muchas de las distintas problemáticas pero como dije en un principio, esto sería a manera general. Te agradezco enormemente los minutos que das a la lectura de este humilde blog y te invito a leer alguno de los otros artículos que tengo.

Mtro. César Guerrero, Psicoterapeuta.

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