Año nuevo: Un nuevo comienzo

Como todos saben, estas fechas son muy importantes para todos, la navidad, y sobre todo, el año nuevo. Una celebración mundial que tiene un significado más profundo que el simple hecho de reunirse y festejar. La celebración de un nuevo año y dejar atrás el viejo tiene un significado muy psicológico y terapéutico. Es el fin de un ciclo, de una etapa. Como sabemos la vida del ser humano está llena de ciclos, la gestación, la infancia, la adolescencia, la adultez, la vejez, la escuela, el trabajo, la familia, los amigos, la pareja, los hijos, la vida misma. Veamosespiral2 esto de otro modo. Todo lo que incluye la vida de cada uno, tiene un inicio y un final, el cual tiende a asociarse con la muerte o el dejar de existir. Pero esto no es así, el final de una etapa o de algo en la vida, significa el inicio de algo nuevo por consiguiente. Por ejemplo: cuando pasamos de la infancia a la adolescencia, morimos como niños y nacemos como adolescentes. Así, continuando, podríamos decir también que tenemos que morir como adolescentes para convertirnos en adultos. Cuando tenemos una pareja, morimos como solteros y nacemos en una vida en pareja. Todo en el mundo está en constante cambio, lo que significa muchos finales y muchos inicios. Cuando una persona pierde su trabajo es el fin de un ciclo. Mientras la persona este desempleada será otra etapa, la cual terminará con el inicio de un nuevo trabajo, una nueva etapa. Toda la historia del ser humano ha sido en base a ciclos y como dicen: “aquel que no conoce su pasado está destinado a repetirlo”. Esto es cierto solo mientras no se establezcan cambios, ya que sin estos, los ciclos serán circulares, en lugar de como la naturaleza nos lo demuestra, como “espirales”. Ejemplifiquemos esto: si imaginamos un círculo y elegimos un punto de partida y seguimos la línea, tarde o temprano volveremos al inicio, nada cambiará y haremos lo mismo una y otra vez. Por el otro lado, la espiral sigue dando vueltas, ciclos, así como en un círculo, con la diferencia de que habrá cambios (en ocasiones leves y en ocasiones totalmente distintos). La espiral no se mantiene en el mismo punto, avanza, cambia. El ser humano tiende a resistirse a los cambios, le hacen sentir incómodo. Se requiere deseo, fuerza y dedicación para establecer un cambio y una vez que el cambio se establece, tendemos a adaptarnos a ese cambio y con un poco de tiempo, lo volvemos nuestra nueva costumbre. Hay una historia que ejemplifica esto de una manera excelente y debido a que existen diferentes versiones y maneras de contarla, solo la parafrasearé:

“Un viejo sabio caminaba con su joven discípulo para mostrarle metáforas sobre la vida. Un día encontraron una casa sola en un paraje cerca de un precipicio. La casa era muy pequeña y se veía muy pobre, con una vaca delgada fuera de esta. Se acercaron a la casa y salió una familia numerosa de la pequeña casa a recibirlos. El sabio pidió alojamiento a la familia debido a su largo viaje, a lo cual, su discípulo no estuvo de acuerdo por la situación de la pobre familia, pero fue en vano, se quedaron, la familia los recibió con humildad. Durante la cena, el sabio le pregunto al padre de la familia cómo sobrevivían, a lo que el padre contesto: Mire señor, sabemos que no tenemos mucho, pero tenemos un par de gallinas que nos dan huevos todos los días y una vaca flaca que nos da suficiente leche. Una vez al año preñamos a la vaca y vendemos el crío, con lo que nos alcanza para mantenernos el resto del año. La plática termina y todos se van a dormir, en la noche, el discípulo le expresa a su maestro lo frustrado que se siente con vaca la situación de la familia. El sabio le pide que lo acompañe a mitad de la noche y le dice que tendrán que partir en ese momento. De salida, el sabio toma a la vaca de la familia y la lleva hasta el precipicio. Estando allá, le dice a su discípulo que esa familia no irá a ningún lado mientras tengan esa vaca, así que la arrojará por el precipicio. El discípulo se negó rotundamente a gritos y alaridos pero no pudo detener a su maestro, el cual tiró la vaca y tuvieron que seguir su camino. Pasaron un par de años y el joven seguía con el remordimiento por lo que su maestro había hecho con esa pobre familia así que regresaron. Al llegar al lugar, ya no encontraron la pequeña y pobre casa de la familia, en su lugar había grandes casas, graneros, ganado, sembradíos, etcétera. El discípulo gritó a su maestro culpándole de la muerte de aquella humilde pero amable familia. Se acercaron a preguntar por la familia que antes vivía ahí y para su sorpresa les informaron que seguían viviendo ahí, de hecho, eran los dueños del lugar. Buscaron al padre para preguntar lo que había pasado, el cual los recibió con mucho afecto y les dijo: paso algo muy extraño, luego de que ustedes se fueran, nuestra vaca escapo y no pudimos encontrarla por ningún lado, la pasamos muy mal por un tiempo, teníamos que hacer algo. Uno de mis hijos, con el poco dinero que teníamos fue al pueblo y compró unas semillas y las cultivo. Yo le grité y le reclamé por haber malgastado lo poco que teníamos, pero él sembró las semillas. Para nuestra sorpresa, creció un buen cultivo muy rápido, nos dio tanta comida que empezamos a venderla en el pueblo. Otro de mis hijos empezó a administrar el dinero y se hizo muy bueno en eso, ahora él es el administrador, poco a poco los cultivos fueron creciendo, construimos una casa lo suficientemente grande para todos, compramos más tierras y comenzamos a comprar ganado, hasta tener todo lo que ven ustedes aquí. El sabio y su discípulo se fueron y éste le pregunto a su maestro como era todo eso posible. Su maestro le explicó que la familia dependía demasiado de aquella vaca y se conformaban con lo que tenían y que al faltarles la vaca ellos tuvieron que crear nuevas habilidades y cosas para poder salir adelante y su vida cambió totalmente, todos tenemos una vaca que nos impide cambiar y mejorar, es muy difícil deshacerse de nuestra vaca porque estamos encariñados con ella y dependemos de ella, pero cuando salimos adelante nadie sabe dónde terminaremos”.

Me parece que esta pequeña historia ejemplifica perfectamente lo que pretendo decir, así que cuando llegue un nuevo año, debemos reflexionar acerca de lo que queremos hacer, si queremos seguir en el círculo o si deseamos comenzar con la espiral.

Espero que hayan disfrutado este pequeño momento de reflexión. Si esta es la primera vez que lees este blog, te doy la bienvenida y te agradezco el momento que dedicaste a esta pequeña lectura y abro la invitación para ver mis otros artículos.

Mtro. César Guerrero. Psicoterapeuta.

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